El videoclip de Scream, interpretado por Michael Jackson y Janet Jackson, es considerado el más costoso de la historia. Lanzado en 1995 y dirigido por Mark Romanek, su producción alcanzó un presupuesto aproximado de 7 millones de dólares, cifra que hoy equivaldría a cerca de 12 millones.
El video destaca por su estética futurista en blanco y negro, así como por la construcción de 13 sets distintos que simulan una nave espacial. Además, incorporó efectos especiales innovadores para su época, lo que lo convirtió en un referente visual dentro de la industria musical.
Más allá de su costo, “Scream” marcó un antes y un después en la producción de videoclips, elevando los estándares creativos y técnicos. Su impacto se mantiene vigente, siendo recordado como una de las piezas audiovisuales más ambiciosas y emblemáticas del pop.

