La película El Diablo Viste a la Moda es recordada no solo por su historia, sino también por los detalles detrás de su producción. Para prepararse para el papel de Andy Sachs, Anne Hathaway trabajó como asistente en una casa de subastas, lo que le permitió acercarse a la dinámica del mundo laboral que retrata la cinta.

El proceso de casting también fue intenso: más de 100 actrices audicionaron antes de que Emily Blunt obtuviera el papel que la catapultó a la fama. Por su parte, Stanley Tucci aceptó interpretar a Nigel apenas horas antes de que iniciaran las grabaciones, demostrando la rapidez con la que se tomaron algunas decisiones clave.

Otro aspecto destacado fue el vestuario, cuyo costo alcanzó aproximadamente un millón de dólares. Muchas de las prendas utilizadas pertenecían a colecciones de reconocidas casas de moda, lo que aportó autenticidad y elevó el impacto visual de una película que se convirtió en referente dentro de la cultura pop.