El primer largometraje animado de Walt Disney fue Blancanieves y los siete enanos, estrenado en 1937 y basado en el cuento clásico de los Hermanos Grimm publicado en 1812. Esta producción no solo representó un avance técnico en la animación, sino que también sentó las bases de lo que se convertiría en uno de los estudios más influyentes de la historia del cine.
La película fue un éxito rotundo en taquilla y recibió un Oscar Honorífico muy particular: una estatuilla acompañada de siete miniaturas que simbolizaban a los siete enanitos. Este reconocimiento destacó la innovación y el impacto cultural que tuvo el filme en su época, consolidando a Disney como pionero en la industria.
Además, Blancanieves se convirtió en la primera princesa de Disney y en el primer personaje femenino de ficción en recibir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Su legado continúa vigente, siendo considerada una obra clave en la historia del entretenimiento y un referente para generaciones posteriores.

