En el cine, algunas villanas no solo destacaron por su personalidad intimidante, sino también por imponer estilo. Un ejemplo es Miranda Priestly, quien se convirtió en símbolo de elegancia gracias a sus sofisticados abrigos, accesorios y lentes de sol.
Otra figura inolvidable es Cruella de Vil, reconocida por su extravagancia y su amor por las gabardinas llamativas. Su maquillaje dramático y el contraste de su cabello blanco y negro ayudaron a construir una imagen que sigue inspirando tendencias dentro de la moda y la cultura pop.
Por su parte, Regina George redefinió el estilo juvenil de los años 2000 con looks en tonos rosa que se volvieron icónicos. Estas villanas demostraron que la moda también puede ser una herramienta poderosa para construir personajes memorables.

