El lipstick ha dejado de ser un producto exclusivo para los labios y se ha convertido en una herramienta versátil dentro del maquillaje. Actualmente es posible lograr un look completo utilizando un solo tono, aplicándolo también como blush y sombra para crear una apariencia uniforme y natural. Esta técnica se ha vuelto popular por su practicidad y por facilitar rutinas de belleza más rápidas.
Para obtener buenos resultados es importante elegir fórmulas cremosas, satinadas o en bálsamo, ya que se difuminan con mayor facilidad sobre la piel. Este tipo de texturas permiten que el color se integre mejor tanto en mejillas como en párpados, evitando marcas o acumulación de producto. Además, su aplicación puede realizarse con los dedos para lograr un acabado más suave.
Los tonos rosados, durazno, terracota y nude son ideales para este tipo de maquillaje porque aportan frescura y naturalidad. Además de ahorrar tiempo, esta técnica permite crear un estilo equilibrado y fácil de adaptar a distintas ocasiones. ¿Tú qué tono usarías?

