Los físicos que vemos en la pantalla grande no son casualidad, sino el resultado de rutinas de entrenamiento altamente exigentes. Un ejemplo es Tom Holland, quien para Spider-Man: No Way Home siguió una intensa rutina de escalera con peso corporal, alcanzando hasta mil 500 movimientos por sesión, lo que requería resistencia, coordinación y disciplina.

Otro caso destacado es el del elenco de 300, quienes realizaron entrenamientos diseñados por el preparador físico Mark Twight. Su rutina incluía 300 repeticiones diarias enfocadas en fuerza y potencia, lo que ayudó a construir los físicos atléticos que se volvieron icónicos en la película.

Estos entrenamientos reflejan el nivel de compromiso que implica interpretar ciertos personajes en Hollywood, donde la preparación física es clave para dar realismo a la historia. Más allá de la estética, también representan un reto mental. ¿Tú estarías dispuesto a entrenar así por un personaje?