Rui Torres, recordado por generaciones como el carismático conductor de Art Attack, dejó una huella imborrable en la televisión infantil. En febrero se cumplen 18 años de su fallecimiento, ocurrido en 2008, una noticia que en su momento conmocionó a quienes crecieron viendo su creatividad, energía y cercanía con el público.

El conductor murió a causa de un paro cardíaco, derivado de complicaciones provocadas por una neumonía. A esto se sumaron problemas de salud que, de acuerdo con distintas versiones, se vieron agravados por un profundo cuadro de depresión tras la pérdida de su hija de tan solo dos años, una tragedia que marcó su vida personal.

A pesar de su partida, Rui Torres sigue siendo una figura entrañable para muchas personas que recuerdan sus programas como una parte importante de su infancia. Su legado permanece vivo a través de la creatividad, la imaginación y la inspiración que dejó en cada uno de sus espectadores.